domingo, 20 de junio de 2010

…Eventualmente; libertad de expresión

El texto aborda una retorica desde el punto de vista filosófico; haciendo una invitación al lector a racionalizar su pensamiento en relación a variados temas, que adquieren significante; dependiendo del contexto tratado. Partiendo de un cuestionamiento en particular: “¿cómo afecta a la lectura el drama humano del cuerpo, el tiempo y la palabra?” tomando al cuerpo de forma analógica, un ente separado del pensamiento, la palabra escrita y la palabra dicha.
Tres situaciones importantes son abordadas, de manera implícita. En primer lugar, esta la forma como la palabra escrita nos llega, la forma como esta es percibida y procesada por nuestro entendimiento, la forma como la escritura puede transformar de alguna manera los procesos de pensamiento de cada lector; como con ella se pueden rememorar situaciones que a la larga evocan la historia propia de alguien en particular, contada de manera subjetiva, pero que finalmente no pasan de ser lectura para quien con sus ojos recorre las líneas escritas.
“A las palabras se las lleva el viento” se puede decir, que hace referencia a la segunda situación planteada; es como la palabra, puede convertirse en relato, en historia, en un sello imperecedero, de quien con sus manos lleva la tinta al papel para convertirlo en líneas, que mediante el código escrito llegan a nuestros ojos; convirtiéndose en situaciones que pueden ser reanimadas por el pensamiento por un periodo largo de tiempo. Siendo esta; la capacidad de desenvolvimiento escrito, más audaz y arrojada. “Podemos, como escritores, dejar asentadas nuestras búsquedas y nuestros hallazgos –es decir, nuestras lecturas–“, Se puede argumentar entonces, que mediante la escritura, se puede contar la historia; la historia de cada quien, para nuca ser olvidada; o bien puede ser que mediante la escritura, se puede compartir el conocimiento, experiencia de vida o solo afición alguna, como el encanto del enamoramiento, mediante la poesía; o la crítica y opinión propia, mediante el ensayo.
La escritura puede llamarse un sello perdurable, pero tampoco es eterno y como a las palabras se las lleva el viento; al papel solo puede quemarlo los fuegos, resulta ser que los fuegos cuando arden, dejan sus cenizas para finalmente, también ser arrasadas por el viento.
Un tercer paso en la retorica documentada; está haciendo un análisis objetivo del mundo en el cual nos metemos mas en el día a día, el mundo en el que nadie se conoce y no hay un acercamiento corpóreo, un mundo en el cual las palabras fluyen por cables, sin que muchos las atrapen en su consiente. El mundo que se desvanece con un clik; un solo movimiento del dedo que dura solo una milésima de segundo y ya se está en otro; en donde las personas fingen ser quienes no son, se crean realidades distintas a sus vidas reales; en donde las palabras se convierten en mentiras verdaderas y se acomodan a historias surreales y ficticias para hacer vidas mas felices; como reza el documento: “El ciberespacio es el reino de lo posible”; en donde el tiempo no alcanza a nadie, porque sencillamente no existe; donde se flota en una nube de algodón que levanta los pies de la tierra firme. Un mundo en el cual la escritura tiene su propio código; donde se reducen cada vez más las palabras; porque es muy engorroso escribirlas enteras, perdiendo estas su significado profundo. Pero aun con todo su apogeo y avance, es un mundo que como América hace algún tiempo le falta mucho por descubrirse, es aun nuevo para muchos y un enigma para otros.
Finalmente el abordaje de estos tres tópicos, da a pensar que gracias a estas situaciones, el léxico, termina por distanciarse del acercamiento humano, volviéndose ermitaño, habitando solitario.
Volviendo a la pregunta inicial: “¿cómo afecta a la lectura el drama humano del cuerpo, el tiempo y la palabra?” Se puede decir que la lectura brinda herramientas voraces, para tener argumentos en la forma como nuestras vidas serán contadas; bien sea a través de nuestros conocimientos, mismos que como Maestros estamos en obligación de regalar; o en forma de experiencia como modelos de participación social. Es a través de la lectura como nuestras mentes se vuelven objetivas y nos regala el tiempo la capacidad y madurez de poder relatar nuestro punto de vista en relación a algo en particular. De igual manera, el cuerpo, visto desde el punto de vista analógico; afecto a la lectura en tanto que si no hay acercamientos reales entre palabras y argumentos; no hay opiniones y todos cuantos seamos estaremos callados, no existiremos, no habrá cuerpos.
“Una lengua que asoma provoca, escandaliza, que se lo pregunten, si no, a la buscona, o al niño callejero, burlón y desafiante”. Porque a pesar de que en ocasiones sus argumentos no son sólidos; por lo menos existe la osadía de plantear sus puntos de vista; a falta de retorica elaborada, hay osadía en sus palabras, hay acercamiento; en tanto que sus frases le llegan a otros.
“Estoy hablando ahora: digo. Digo, con mi lengua, palabras”. Palabras que finalmente tienen un emisario y un receptor; es decir, hay allí, también acercamientos. Pero no es solo la lengua en sentido figurado quien nos cuenta los cuentos, está el resto de los sentidos que pertenecen al cuerpo; la mirada, habla también, las manos a falta de palabras y la mente es capaz de procesar sus mensajes.
Siempre como buenos buscadores, estamos en búsqueda de respuestas; pero las respuestas no vienen a nuestro encuentro. Las opiniones empíricas no cuentan tanto como aquellas que se sustentan mediante argumentos sólidos y la forma correcta para sostener nuestros argumentos, está en la lectura. El estar en continua información es una herramienta clave para hablar; pues nadie puede hablar de lo que no sabe.

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