PROBLEMAS CONTEXTUALES, REQUIEREN
SOLUCIONES CONTEXTUALES
Claudia
patricia Hernández Arbeláez
La
utilización de recursos para enseñar ciencias es variada y cada variación
depende no solo del sujeto que aprende, sino de aquel que enseña obedeciendo no
solo a los parámetros establecidos por la normativa a nivel de educación, sino
también a los objetivos que tenga la educación misma.
Cuando
la normativa educativa propone estos algunos parámetros para llevar a cabo el
acto educativo, donde implícitamente encontramos el acto de enseñar ciencias,
dicta unas recomendaciones que debe tenerse en cuenta y que deben responder análogamente a una meta a la cual
debe llegarse en cada grado escolar, la
Ley general de educación, los Lineamientos curriculares para el área de
Ciencias Naturales, por mencionar algunos, son ejemplo de ello.
Partiendo
de propuestas como el que la ciencia debe estar al alcance de todos, que los
fines educativos apuntan a unas metas que en este contexto pueden denominarse
propósitos, logros, indicadores de logro etc., que el concepto de ciencia se puede significar como todo aquello que nos
rodea de forma natural y que cuando se habla de avance científico, lo que se
está tratando de decir es se han llevado a cabo modificaciones, otras lecturas,
interpretaciones o acciones de lo que naturalmente ya está (Bunge. 1959) se plantea un currículo para cada grado escolar que
en esencia tiene una misión, aunque los contenidos para cada grado sean
diferentes.
El
Plan Decenal de Educación 2006-2016, en Colombia sugiere que la ciencia y la
tecnología, según sus avances deben integrarse a la educación, que estos
avances deben estar al alcance de todos y que ello deberá serle útil al sujeto
para resolver problemas del contexto; se puede inferir que la misión del currículo es enseñar a hacer en
contexto o para ser más explícita; por parte del estudiante, adquirir un
sistema de aprendizaje que lo haga inteligente, entendiendo la inteligencia
como la capacidad de resolver problemas con los cuales se enfrenta en el diario
vivir y por parte del sujeto que enseña guiar al estudiante hacia la búsqueda
de la relación entre el conocimiento
científico y su mundo real (Guy. 1994) esta
es un retórica bastante bonita y utópica en la práctica; pues los problemas que
surgen en ciertos contextos, exigen soluciones ligadas a ese mismo contexto; lo
cual quiere decir que con un conocimiento particular no se puede resolver una
diversa variedad de problemas relacionados con la cotidianidad.
Pero
¿qué puede representar un problema en la vida real o en el contexto vivencial
del estudiante y que este sea científico? Pues si bien hay diversos problemas
con los cuales debemos lidiar, no todos representan un problema de tipo
científico y la pregunta más común del estudiante en una clase de Física o Matemática
es: “¿profe y eso para que me sirve?”
pregunta a la cual el maestro debe responder con mucha diplomacia pues en
esencia lo que se le está preguntando es que debe hacer el estudiante con
aquello que él le pretende enseñar.
Un
problema de la vida real a nivel científico para el estudiante, puede ser la
ciencia en sí, su aprendizaje, debido a que pocas veces este es capaz de
relacionar el conocimiento que se le está impartiendo acerca de una temática en
particular con su entorno vivencial y aprender a aplicar dicho conocimiento en
situaciones específicas que de hecho es el problema que poseemos todos.
El
aprendizaje a nivel de ciencias busca interpretar las leyes de la naturaleza y
de la cultura y saberlas aplicar, por lo que a las leyes de la naturaleza se
les asigna el carácter de leyes científicas y son llevadas al aula de clase en
forma de conocimiento científico que toma la forma de Ley de fulano, ley de
perano, etc.
“…el ejemplo de encontrar la avería de
un motor de combustión interna.” (Guy. 1994) ese es un ejemplo de
un problema cotidiano, el campo de acción aquí es la mecánica, es una situación
particular que se enmarca en un contexto particular, donde para resolver el
problema se debe tener un conocimiento particular, mas no general.
¿Quiere
decir esto que cualquier persona debe hacer un estudio en ingeniería mecánica
para resolver ese problema en particular y no quedarse varado? De ser así,
entonces no alcanzaría esta vida y otra
más para saber todo lo que necesitamos saber a cerca de todo lo que existe y
los avances que surjan.
Ahora
bien; “si el motor no se enciende solo
puede ser por dos razones: o no hay chispa, o no hay combustible. La falta de
chispa significa que la batería está agotada, que un borne esta suelto, que el
distribuidor está sucio, que la bobina esta estropeada o que la bujía se ha
roto.” (Guy. 1994) este tipo de conjeturas, solo podría hacerlas aquella
persona que siempre interactúa con autos varados; es decir, el Mecánico, quien
muchas veces tiene este conocimiento solo a nivel empírico, arregla autos, con
ello se gana la vida y no necesito un pregrado de años para saber cuál era el
problema del carro.
Si
bien el problema expuesto es algo cotidiano, responde de forma primaria a un
conocimiento científico, más exactamente puede corresponderse con el tema de
circuitos en Física; cualquier persona como usted o como yo sin ningún
conocimiento acerca de carros, aunque tengamos el pregrado en Física, podríamos
resolverlo; con lo cual puedo aseverar de forma tajante que no siempre el
aprendizaje curricular servirá para actuar en el contexto; más bien diría que
el saber hacer en contexto, es dependiendo del contexto y el interés que se
tenga sobre el tema, pues no es lo mismo saber cómo se cocina un arroz y qué
hacer si este se quema, que construir un automóvil y saber qué hacer si este en
el futuro se vara.
Ambas
situaciones representan problemas, el primero lo podríamos situar en el área de
química por decir algo y el segundo en el área de física, no tienen igual
solución; pues quien es cocinero, sabrá que para botarle el olor a quemado al
arroz le debe introducir estando aún caliente una cebolla o un diente de ajo en
el centro, pero si a este cocinero se le vara el carro, resuelve el problema
con una llamada al mecánico. Cada quien tiene su campo de acción en su contexto
particular.
Si
bien en algunas ocasiones he resaltado la importancia de llevar a cabo una
enseñanza a nivel de ciencias que pueda aterrizar en el laboratorio, donde el
estudiante interactúe con el objeto de estudio; reitero dicha importancia, pero
en su contexto particular, es decir exponiendo el propósito, el ¿por qué? Y
¿para qué? Se le enseñara el tema al estudiante; sin tratar de venderle discursos
llenos de idealismo en los cuales se le dirá que eso que aprenderá le servirá para
aplicarlo en su vida futura.
“…demostrar que el laboratorio escolar
difiere muchísimo de los contextos de aprendizaje y la resolución de problemas
del mundo exterior; y, en consecuencia, que para enlazar estos dos mundos haría
falta mucho más que simplemente importar al laboratorio algunos materiales
familiares…” (White. 1988) citado en (Guy. 1994) sugiere que los discursos planteados a nivel de
educación, son bastante ambiciosos, que
hay una brecha preponderante entre lo que es la capacidad de resolver
problemas, aprender a hacer en contexto y lo que nuestros currículos hacen.
En
los discursos educativos actuales, nunca se pasa por alto hacer crueles
criticas los sistemas educativos tradicionales, muchos somos producto de estos
sistemas de educación y es evidente que los resultados son más positivos que
los actuales; debido a que su retorica contiene propósitos ambiciosos, utópicos
e imposibles de alcanzar; pues un problema particular no puede resolverse con
un conocimiento general, el conocimiento debe ser puntual; mas exactamente debe
ser contextual , por lo que la enseñanza a nivel de ciencias si bien puede
estar apoyada en buenas prácticas de laboratorio, no garantizan un aprendizaje
para la vida aunque si lo hacen para la vida en un contexto particular
dependiendo del propósito que se pretende alcanzar.
REFERENCIAS
- Bunge, M. La Ciencia su Método y Filosofía. Ensayos. 1959.
- Guy, C. Laboratorilandia y el mundo real. En: “educar mentes curiosas. El reto de la ciencia en la escuela” Articulo, 1994