martes, 10 de febrero de 2015

E3


PROBLEMAS CONTEXTUALES, REQUIEREN SOLUCIONES CONTEXTUALES

Claudia patricia Hernández Arbeláez

La utilización de recursos para enseñar ciencias es variada y cada variación depende no solo del sujeto que aprende, sino de aquel que enseña obedeciendo no solo a los parámetros establecidos por la normativa a nivel de educación, sino también a los objetivos que tenga la educación misma.

Cuando la normativa educativa propone estos algunos parámetros para llevar a cabo el acto educativo, donde implícitamente encontramos el acto de enseñar ciencias, dicta unas recomendaciones que debe tenerse en cuenta y que deben  responder análogamente a una meta a la cual debe llegarse  en cada grado escolar, la Ley general de educación, los Lineamientos curriculares para el área de Ciencias Naturales, por mencionar algunos, son ejemplo de ello.

Partiendo de propuestas como el que la ciencia debe estar al alcance de todos, que los fines educativos apuntan a unas metas que en este contexto pueden denominarse propósitos, logros, indicadores de logro etc., que el concepto de ciencia  se puede significar como todo aquello que nos rodea de forma natural y que cuando se habla de avance científico, lo que se está tratando de decir es se han llevado a cabo modificaciones, otras lecturas, interpretaciones o acciones de lo que naturalmente ya está (Bunge. 1959) se plantea un currículo para cada grado escolar que en esencia tiene una misión, aunque los contenidos para cada grado sean diferentes.

El Plan Decenal de Educación 2006-2016, en Colombia sugiere que la ciencia y la tecnología, según sus avances deben integrarse a la educación, que estos avances deben estar al alcance de todos y que ello deberá serle útil al sujeto para resolver problemas del contexto; se puede inferir que  la misión del currículo es enseñar a hacer en contexto o para ser más explícita; por parte del estudiante, adquirir un sistema de aprendizaje que lo haga inteligente, entendiendo la inteligencia como la capacidad de resolver problemas con los cuales se enfrenta en el diario vivir y por parte del sujeto que enseña guiar al estudiante hacia la búsqueda de la relación  entre el conocimiento científico y su mundo real (Guy. 1994) esta es un retórica bastante bonita y utópica en la práctica; pues los problemas que surgen en ciertos contextos, exigen soluciones ligadas a ese mismo contexto; lo cual quiere decir que con un conocimiento particular no se puede resolver una diversa variedad de problemas relacionados con la cotidianidad.

Pero ¿qué puede representar un problema en la vida real o en el contexto vivencial del estudiante y que este sea científico? Pues si bien hay diversos problemas con los cuales debemos lidiar, no todos representan un problema de tipo científico y la pregunta más común del estudiante en una clase de Física o Matemática es: “¿profe y eso para que me sirve?” pregunta a la cual el maestro debe responder con mucha diplomacia pues en esencia lo que se le está preguntando es que debe hacer el estudiante con aquello que él le pretende enseñar.

Un problema de la vida real a nivel científico para el estudiante, puede ser la ciencia en sí, su aprendizaje, debido a que pocas veces este es capaz de relacionar el conocimiento que se le está impartiendo acerca de una temática en particular con su entorno vivencial y aprender a aplicar dicho conocimiento en situaciones específicas que de hecho es el problema que poseemos todos.

El aprendizaje a nivel de ciencias busca interpretar las leyes de la naturaleza y de la cultura y saberlas aplicar, por lo que a las leyes de la naturaleza se les asigna el carácter de leyes científicas y son llevadas al aula de clase en forma de conocimiento científico que toma la forma de Ley de fulano, ley de perano, etc.

“…el ejemplo de encontrar la avería de un motor de combustión interna.” (Guy. 1994) ese es un ejemplo de un problema cotidiano, el campo de acción aquí es la mecánica, es una situación particular que se enmarca en un contexto particular, donde para resolver el problema se debe tener un conocimiento particular, mas no general.

¿Quiere decir esto que cualquier persona debe hacer un estudio en ingeniería mecánica para resolver ese problema en particular y no quedarse varado? De ser así, entonces no alcanzaría esta vida y  otra más para saber todo lo que necesitamos saber a cerca de todo lo que existe y los avances que surjan.

Ahora bien; “si el motor no se enciende solo puede ser por dos razones: o no hay chispa, o no hay combustible. La falta de chispa significa que la batería está agotada, que un borne esta suelto, que el distribuidor está sucio, que la bobina esta estropeada o que la bujía se ha roto.” (Guy. 1994) este tipo de conjeturas, solo podría hacerlas aquella persona que siempre interactúa con autos varados; es decir, el Mecánico, quien muchas veces tiene este conocimiento solo a nivel empírico, arregla autos, con ello se gana la vida y no necesito un pregrado de años para saber cuál era el problema del carro.

Si bien el problema expuesto es algo cotidiano, responde de forma primaria a un conocimiento científico, más exactamente puede corresponderse con el tema de circuitos en Física; cualquier persona como usted o como yo sin ningún conocimiento acerca de carros, aunque tengamos el pregrado en Física, podríamos resolverlo; con lo cual puedo aseverar de forma tajante que no siempre el aprendizaje curricular servirá para actuar en el contexto; más bien diría que el saber hacer en contexto, es dependiendo del contexto y el interés que se tenga sobre el tema, pues no es lo mismo saber cómo se cocina un arroz y qué hacer si este se quema, que construir un automóvil y saber qué hacer si este en el futuro se vara.

Ambas situaciones representan problemas, el primero lo podríamos situar en el área de química por decir algo y el segundo en el área de física, no tienen igual solución; pues quien es cocinero, sabrá que para botarle el olor a quemado al arroz le debe introducir estando aún caliente una cebolla o un diente de ajo en el centro, pero si a este cocinero se le vara el carro, resuelve el problema con una llamada al mecánico. Cada quien tiene su campo de acción en su contexto particular.

Si bien en algunas ocasiones he resaltado la importancia de llevar a cabo una enseñanza a nivel de ciencias que pueda aterrizar en el laboratorio, donde el estudiante interactúe con el objeto de estudio; reitero dicha importancia, pero en su contexto particular, es decir exponiendo el propósito, el ¿por qué? Y ¿para qué? Se le enseñara el tema al estudiante; sin tratar de venderle discursos llenos de idealismo en los cuales se le dirá que eso que aprenderá le servirá para aplicarlo en su vida futura.

“…demostrar que el laboratorio escolar difiere muchísimo de los contextos de aprendizaje y la resolución de problemas del mundo exterior; y, en consecuencia, que para enlazar estos dos mundos haría falta mucho más que simplemente importar al laboratorio algunos materiales familiares…” (White. 1988) citado en (Guy. 1994) sugiere que los discursos planteados a nivel de educación, son  bastante ambiciosos, que hay una brecha preponderante entre lo que es la capacidad de resolver problemas, aprender a hacer en contexto y lo que nuestros currículos hacen.

En los discursos educativos actuales, nunca se pasa por alto hacer crueles criticas los sistemas educativos tradicionales, muchos somos producto de estos sistemas de educación y es evidente que los resultados son más positivos que los actuales; debido a que su retorica contiene propósitos ambiciosos, utópicos e imposibles de alcanzar; pues un problema particular no puede resolverse con un conocimiento general, el conocimiento debe ser puntual; mas exactamente debe ser contextual , por lo que la enseñanza a nivel de ciencias si bien puede estar apoyada en buenas prácticas de laboratorio, no garantizan un aprendizaje para la vida aunque si lo hacen para la vida en un contexto particular dependiendo del propósito que se pretende alcanzar.

 

 

REFERENCIAS

  • Bunge, M. La Ciencia su Método y Filosofía. Ensayos. 1959.

  • Guy, C. Laboratorilandia y el mundo real.  En: “educar mentes curiosas. El reto de la ciencia en la escuela” Articulo, 1994

 

 

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